Si el parto es algo instintivo… ¿Por qué voy a necesitar prepararme para ello?

Efectivamente, somos mamíferas y como tal, nuestro cuerpo está completamente preparado para parir de forma natural y fisiológica.

Sin embargo, también somos humanas y por ello, tenemos neocortex. El neocortex es la parte del cerebro pensante. Es nuestra “mente”, en la que nos diferenciamos con los animales. 

Para que el parto fluya, lo ideal es que nuestro neocortex esté lo más desconectado posible, o al menos, no nos domine. Necesitamos que el parto funcione desde el cerebro primitivo, que sí compartimos con los animales. Desde este cerebro salvaje y animal el parto se desarrolla de forma natural y fisiológica. Se produce una cascada hormonal por la que la mujer entra en el “mundo parto”, todo va ocurriendo a sus tiempos, a sus ritmos y la mujer “sabe” lo que tiene que hacer, como tiene que moverse y de qué manera acompañar a su bebé para hacerle el camino más fácil. 

Una mujer conectada con su intuición, su cuerpo y su cerebro primitivo, desconectando al máximo su neocortex puede perfectamente sola, sin necesidad de ninguna ayuda. De hecho, hay mujeres que han parido estando inconscientes o en coma. 

Pero es cierto, que en el momento actual esto no nos resulta tan sencillo. 

Nuestro neocortex se dedica a PENSAR. Genera pensamientos, al igual que los pulmones generan respiraciones. Una de las funciones de nuestra mente es protegernos de manera racional de todo lo que parece peligroso. Para nuestra mente será peligroso todo aquello que sea desconocido. Ante un peligro generará automáticamente planes de huida para escapar y ponernos a salvo.

Por tanto, si nunca he parido, para mi mente el parto será algo peligroso y generará MIEDOS. Y aunque haya parido, cada parto es diferente, por lo que surgirán de nuevo miedos ante lo desconocido. Si a esto le añadimos que hemos crecido en una sociedad en la que el parto se ve más como algo patológico y lleno de peligros que como algo fisiológico y natural para lo que nuestro cuerpo está preparado, la sensación de miedo hacia esta experiencia se potencia. 

Sin embargo, aunque no podemos dejar de respirar, sí podemos controlar nuestra respiración. Pasa lo mismo con la mente. Somos capaces de controlar nuestros pensamientos, por lo que somos capaces de enfrentar nuestros miedos y así, evitar que bloqueen nuestro parto. Los miedos son humanos y son un mecanismo de defensa. No conviene evitarlos, sino hacerlos conscientes y generar herramientas para trabajarlos. 

Desde niñas hemos escuchado historias terribles sobre partos. Y esto lo llevamos grabado en nuestro interior. Historias sobre complicaciones de riesgo que hacían peligrar la vida de mamá y bebé de un minuto a otro, necesitando actuación rápida y eficaz. Y sobre todo historias sobre el dolor de parto como algo insoportable que las mujeres no somos capaces de sobrellevar sino es con métodos farmacológicos. El dolor de parto está asociado a sufrimiento, a sensación de muerte y no se entiende la razón por la que pasar por ello si se puede evitar. La mayor parte de las mujeres piensan que no podrán soportarlo y genera en ellas un miedo terrible. 

Por supuesto, cada mujer es libre de sobrellevar su parto como decida y utilizando las alternativas que prefiera. Todo está bien y además, es importante respetar los deseos de cada mujer durante su parto para que se sienta libre y dueña de su proceso. 

Pero también es importante entender que la intensidad del parto o el “dolor” de las contracciones tiene un fin. Y desde ahí, con la información completa, tomar decisiones. 

El dolor de parto no es un dolor patológico, sino fisiológico y asociado a la vida y la salud, no a la enfermedad. Uno de los principales objetivos del dolor del parto es conseguir que mamá y bebé se encuentren lo más conectados posible durante todo el proceso, ya que es algo fundamental para que el parto fluya. Además, si la mamá se deja llevar va a saber moverse de manera que facilite el camino a su bebé. Este dolor o intensidad, también va a generar endorfinas naturales, hormonas que generan sensación de bienestar y que introducen a la madre en el “planeta parto”. En un estado de conciencia diferente. 

Pensándolo bien, las contracciones suelen durar 1 minuto y entre ellas hay entre 3 y 5 minutos de paz, sin dolor. Unos minutos que puedes llenar de lo que más te apetezca. Puede ser descanso, masajes, tranquilidad o puede ser miedo a que venga la siguiente contracción. Está en tu mano decidir cómo prefieres vivirlo. 

Al final, en la duración total del parto hay más paz que dolor, aunque hayas crecido pensando lo contrario. No se nos habla de ello, no interesa que tengamos ese poder. 

Durante el minuto que dura la contracción puedes acompañar ese dolor y sumergirte en él, en lugar de evitarlo y querer escapar. De verdad, puedes hacerlo. Esto te mantendrá más conectada con el proceso y hará que el parto sea mucho más fácil, habrá menos bloqueos y el parto fluirá más natural. 

Es importante que las mujeres sepamos que somos totalmente capaces de sobrellevar la intensidad del parto y que ser conscientes de esto es MUY PODEROSO, ya que nos hace dueñas de nuestros partos. PUEDES HACERLO, de verdad. Igual que todas las mujeres que han parido antes que tú. 

Sabiendo esto y teniendo muy presente que eres capaz de hacerlo, eres completamente libre de no querer hacerlo o sentir un agotamiento tan fuerte que necesites ayuda y decidas pedirla. Y estará genial. Pero no porque no puedes o porque alguien te diga que no vas a ser capaz, sino porque decides que así lo prefieres en ese momento y porque cuentas con la información para hacerlo. Porque lo decides de forma libre y consciente. Y no, no eres menos madre ni menos mujer. Eres una mujer libre que controla su proceso y que toma sus decisiones. Tú eres la única que está en ti y tú eres la única que está conectada a tu bebé y sabes realmente qué es lo que necesitáis en cada momento.  

¿Y cómo me puede ayudar la preparación al parto en todo esto?

Prepararte para el parto va a ayudarte en varios sentidos: 

Por una parte, te ayudará a calmar a tu neocortex, esa mente pensante que genera pensamientos de miedo y preocupación hacia el parto para intentar que te alejes de ello o que quieras pasar por la experiencia rápido y de puntillas. 

Y esto se consigue mediante la información. Preparándote para el parto estarás aumentando tus conocimientos sobre el parto y esto hará que tu mente se quede más tranquila. Es importante que la información sea actualizada a la situación actual. 

Esto se traducirá automáticamente en MENOS MIEDOS y en un parto que fluye con mayor facilidad.

Pero además, en la preparación al parto:

  • Aumentarás la confianza en ti y en tu cuerpo de mujer. Entenderás e integrarás que está hecho para parir. Al igual que has sido capaz de gestar a un bebé en tu interior, tienes la capacidad de traerlo a ese mundo. Tu cuerpo es increíble.  
  • Entenderás como funciona el proceso, sus fases, qué ocurre y qué puedes experimentar en cada una de ellas. Esto también genera mucha tranquilidad y sensación de control.
  • Aprenderás la importancia de conectar con tu bebé antes y durante el parto. Así, ese día trabajaréis en equipo. 

Entender el parto desde esta perspectiva, transforma completamente la experiencia. Tu parto deja de ser algo que “te pasa a ti” y de lo que quieres escapar, para ser algo que ambos estáis viviendo. Tú estás pariendo, pero es que tu bebé está naciendo.

Ya no es algo de lo que quieres escapar, ahora quieres hacerle el camino más fácil.

Y creeme. Puedes hacerlo. 

El poder ya está en ti. Solo necesitas darle un poco de luz para poder verlo.

Si tienes ganas de prepararte para el parto de forma consciente, para tomar las riendas del proceso, dejando atrás los miedos y vivirlo como la experiencia transformadora que es puedes reservar tu plaza aquí!

Estaré encantada de acompañarte en este viaje si te apetece 😉

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